Los unos y los otros de Claude Lelouch es un tremendo peliculón que recorre la vida de varias generaciones de distintas familias de distintos países atravesados por la guerra mundial. Es una de esas películas más descriptivas que narrativas y más visuales que habladas. También es de esas películas que te cuentan mil historias que finalmente por esas vueltas de la vida se terminan enterlazando todas. Y vaya momento en que culmina todo: un evento de la Cruz Roja, con la Torre Eiffel de telón de fondo, Ravel sonando, Jorge Donn bailando y Geraldine Chaplin cantando. Bueno, con Geraldine al micrófono no supe bien cómo reaccionar. Supongo que es de esas cosas que te tienen que gustar, pero la verdad es que se me hizo un toque insoportable.
La película es muy emotiva y dura por momentos. Tiene momentos de música y de danza que son realmente hermosos. El arte es el hilo conductor en esta película, es el común denominador de estas familias tan distintas y el disparador de la narración, porque, como cuenta, todo empieza con una chica audicionando en el Bolshoi para bailar el Bolero de Ravel y termina con un hombre bailándolo en París.
Jorge Donn:
Bolero de Ravel.
Jorge Donn en Nijinsky, Clown de Dios:

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